Archive for the ‘Texto’ Category

Bienvenidos al desierto de lo real (2002) – Slavoj Žižek

24 enero 2010

La universalidad real no es el espacio neutral nunca alcanzado de traducción de una cultura particular a otra, sino, por el contrario, la violenta experiencia de cómo, más allá de la divisoria entre culturas, compartimos el mismo antagonismo. (…) La actitud hegemónica actual es la de la «resistencia»; toda la poética de los marginales sexuales, étnicos, las «multitudes» en cuanto a su estilo de vida (gays, enfermos mentales, presos…), que «resisten», desde la dispersión, frente al misterioso (capitalizado) Poder central. Todos «resisten»; desde los gays y las lesbianas hasta los emergencialistas de derechas, de modo que ¿por qué no llegar a la conclusión de que este discurso de la «resistencia» es hoy en día la norma, y, como tal, el principal obstáculo para el surgimiento de un discurso que pudiera de hecho poner en cuestión las relaciones dominantes?. Así pues, lo primero que hay que hacer es atacar el núcleo mismo de esta actitud hegemónica, la idea de que «el respeto hacia la Otredad» es el axioma ético más elemental.

Trad. Cristina Vega Solís. Akal, 2008.

Ese sexo que no es uno (1977) – Luce Irigaray

28 diciembre 2009

La mujer “se toca” todo el tiempo, sin que además se le pueda prohibir hacerlo, porque su sexo está formado por dos labios que se besan constantemente.(…)

The Great Wall of Vagina - Jamie McCartney

La suspensión del autoerotismo se opera en la fractura violenta: la separación brutal de los dos labios por parte de un pene violador. (…)

En efecto, el placer de la mujer no tiene por qué elegir entre la actividad clitoridina y la pasividad vaginal, por ejemplo. El placer de la caricia vaginal no tiene que sustituir a la caricia clitoridiana. Una y otra contribuyen, de manera irremplazable, al goce de la mujer. (…)

Ahora bien, la mujer tiene sexos prácticamente en todas partes. Ella goza prácticamente con todo.

(Trad. R. Sánchez Cedillo)

Sodoma y Gomorra (1919-1927) – Marcel Proust

26 noviembre 2009

A veces, cuando en la sala del casino dos muchachas se deseaban, se producía como un fenómeno luminoso, una especie de estela fosforescente que iba de una a otra. Diremos de paso que, con ayuda de tales materializaciones, aunque imponderables, con aquellos signos astrales que inflamaban toda una parte de la atmósfera, Gomorra, dispersa, tiende, en cada ciudad, en cada pueblo, a juntar a sus miembros separados, a reconstruir la ciudad bíblica, mientras en todas partes los nostálgicos, los hipócritas, a veces los valientes desterrados de Sodoma, realizan los mismos esfuerzos, aunque sólo sea por una reconstrucción intermitente.

En busca del tiempo perdido, IV, p.307.  (Trad. Consuelo Berges)

Proust is a novelist who transforms his homosexual experience into art, and this fact must be reckoned with in any assessment of his genius. Many of the major and minor characters of A la recherche –Charlus, Saint-Loup, Morel, the Prince de Guermantes, Jupien, Legrandin, Nissim Bernard- turn out to have homosexual tastes. And lesbianism is, of course, one of the narrator’s major preoccupations: he spends nearly a third of the great novel pondering the implications of female homosexuality and trying to discover whether Albertine has ever loved other women.

J. E. Rivers, Proust and the Art of Love.

Hermaphrodite Torso (1999) – D. LaGrace Volcano

10 noviembre 2009

Del_LaGrace_Volcano

As a gender variant visual artist I access ‘technologies of gender’ in order to amplify rather than erase the hermaphroditic traces of my body. I name myself a gender abolitionist. A part time gender terrorist. An intentional mutation and intersex by design, (as opposed to diagnosis), in order to distinguish my journey from the thousands of intersex individuals who have had their ‘ambiguous’ bodies mutilated and disfigured in a misguided attempt at ‘normalization’. I believe in crossing the line as many times as it takes to build a bridge we can all walk across.

Del LaGrace Volcano, September 2005

Tríbada

28 septiembre 2009

Lust & Romance—7, ©Michael Rosen

Tríbada es una palabra de origen griego que significa mujer que frota, y se refiere a la fricción placentera de frotar un clítoris sobre otra superficie carnosa. En los siglos XVIII y XIX alguien considerada tríbada también era sospechosa de tener un clítoris muy grande y probablemente hermafrodita, y algunos antiguos sexólogos suponían que la tríbada hermafrodita buscaba penetrar con su clítoris a otra mujer. Dado que se parecía al coito por sus movimientos o por su simulación del sexo con penetración, el tribadismo a menudo se relacionaba con la masculinidad femenina y con formas especialmente perniciosas (¿porque tenían éxito?) de perversión sexual.

Judith Halberstam, Masculinidad femenina, Egales, 2008.

Le sommeil (1866) - G. Courbet

Crimen (1934) – Agustín Espinosa

11 septiembre 2009

Crimen - Interinsular Canaria

Estaba casado con una mujer lo arbitrariamente hermosa para que, a pesar de su juventud insultante, fuera superior a su juventud su hermosura. Ella se masturbaba cotidianamente sobre él, mientras besaba el retrato de un muchacho de suave bigote oscuro.

Se orinaba y se descomía sobre él. Y escupía -y hasta se vomitaba- sobre aquel débil hombre enamorado, satisfaciendo así una necesidad inencauzable y conquistando, de paso, la disciplina de una sexualidad de la que era la sola dueña y oficiante.

Ese hombre no era otro que yo mismo.

Los que no habéis tenido nunca una mujer de la belleza y juventud de la mía, estáis desautorizados para ningún juicio feliz sobre un caso, ni tan insólito ni tan extraordinario como a primera vista parece.

Ella creía que toda su vida iba a ser ya un ininterrumpido gargajo, un termitente vómito, un cotidiano masturbarse, orinarse y descomerse sobre mí, inacabables.

Pero una noche la arrojé por el balcón de nuestra alcoba al paso de un tren, y me pasé hasta el alba llorando, entre el cortejo elemental de los vecinos, aquel suicidio inexplicable e inexplicado.

Del preámbulo de Crimen.

Cloaca Maxima (s. VII a. C.)

4 septiembre 2009
 
La civilización es el desperdicio, la cloaca maxima. Jacques Lacan, Conférences et entretiens dans des universités nord-americaines.
detalle de Piranesi

detalle de Giovanni Battista Piranesi

Bajo los auspicios de la diosa Cloacina, de ingeniería etrusca y construida bajo el reinado de Tarquino Prisco en el siglo VII a. C. para drenar el Foro y los valles situados entre las colinas con salida al río Tíber -donde aún hoy desagua-, la Cloaca maxima era la Alcantarilla Mayor de la Roma antigua. Los restos del cuerpo asesinado del emperador Heliogábalo fueron arrojados a la cloaca máxima.

Cloaca Maxima - Ettore Roesler Franz II

Si la civilización es lo contrario del barbaros de los griegos es porque siempre es la encarnación del orden puro, del divino poder, ideal, todavía hoy, del Estado-de-las-Repúblicas. La proposición “la civilización es desperdicio” sólo es verdad a condición de que se complete con la segunda “el Estado es la cloaca”; pues la civilización es siempre la del vencedor, la del invasor doméstico que, al contrario del bárbaro, viene a sembrar su mierda por todos los sitios por donde pasa y marca el recorrido de sus conquistas con una prohibición primordial: “prohibido cagar aquí”.

Dominique Laporte: Historia de la mierda. Pre-Textos, 1998.

Fistfucking – Pat Califia

24 julio 2009

Desire for another’s touch is our first protest against the existential loneliness that dogs human consciousness (…)

AndresSerrano The fist

It makes all the hairs on my body stand straight up in awe: That illusion of holding another person’s beating heart in the palm of my cupped hand. The first time, I was very stoned and following the terse directions of a thoroughly debauched fag who thought it would be a giggle to see the look on my face when my whole hand went up inside him. So many contradictory insights washed over me that I could barely keep my forearm moving in its hot sheath of Crisco and intestinal membranes. I knew that without the MDA, pot, acid and poppers I’d ingested, this never would have happened. But I also knew that there was something sacred about our deep intimacy that was higher than any chemical could ever get me, perhaps as high as heaven itself.

The man I was fucking was not a nice person, nor did he have any particular affection for me; after we were done, he would move on to someone with a bigger fist and a thicker arm, or simply line up dildos in order (from large to gargantuan) and perch till daybreak. And yet I felt such great love for his body, which had opened, accepted and blessed me; and from his body, waves of gratitude for the pleasure. I was utterly aware of the vulnerability of this man whose legs were locked up and back, his feet waving around his ears, but I was also in thrall to the power of his piggishness, enslaved by the aggressive strength of his wanton hole. There we were, one man and one woman, locked in sexual congress — but nothing could be queerer.

The Necessity of Excess (2002)

Heliogábalo o el anarquista coronado (1934) – Antonin Artaud

23 junio 2009

Del libro Heliogábalo o el anarquista coronado (1934), escrito por Antonin Artaud sobre el emperador romano Vario Avito Bassianno (Heliogábalo).

Heliogábalo

La cuna del esperma.

Si en torno del cadáver de Heliogábalo, muerto sin sepultura, y degollado por su policía en las letrinas de su palacio, hay una intensa circulación de sangre y excrementos, en torno de su cuna hay una intensa circulación de esperma. Heliogábalo nació en una época en que todo el mundo se acostaba con todo el mundo; y nunca se sabrá dónde ni por quién fue realmente fecundada su madre. La filiación de un príncipe sirio como él se establece por las madres; y en lo que a madres respecta, hay alrededor de ese hijo de cochero, recién nacido, toda una pléyade de Julias; y ejerzan o no en el trono, todas esas Julias son meretrices de alto vuelo.