Archive for the ‘Cine y caca’ Category

Salò o los 120 días de Sodoma (1975)- Pasolini

16 diciembre 2009

Además de la metáfora de la relación sexual (obligatoria y fea) que la tolerancia del poder consumístico nos hace vivir, todo el sexo que hay en Salò (y lo hay en una cantidad enorme) es también la metáfora de la relación del poder con sus sometidos. Con otras palabras, es la representación (quizás onírica) de lo que Marx llama la conversión en mercancía del hombre: la reducción del cuerpo a cosa (a través de la explotación).

(…) Cuatro poderosos (un duque, un banquero, un presidente de tribunal y un obispo) ontológicos y por tanto arbitrarios “reducen a cosas” a sus humildes víctimas. Y esto en una especie de representación sagrada que, siguiendo la que probablemente era la intención de Sade, tiene una especie de organización formal dantesca. Un Ante-Infierno y tres Círculos. La figura principal (de carácter metonímico) es la acumulación (de los crímenes); pero también la hipérbole (querría llegar al límite de la soportabilidad).

Saló. El Infierno según Pasolini. “Autoentrevista de P. P. Pasolini: El sexo como metáfora del poder”. Edición de  M. Maresca y J. I. Mendiguchía.

Pink Flamingos (1972) – John Waters

24 agosto 2009

Por Dirty Pants

Si hay una escena antológica en la filmografía de John Waters, es ésta de Pink Flamingos, primera entrega de su controvertida Trilogía Basura que continuaría con Female Trouble (1974) y Desperate Living (1977). En ella, el personaje principal Babs Johnson, encarnada por Divine, actor/actriz fetiche del cineasta de Baltimore, ingiere los excrementos recién defecados por un perro como ostentación de su título de “persona más guarra del mundo”. Podrán encontrar el fragmento en cuestión a partir del minuto 8:48. Esta escena, junto a otras donde se representaban actos considerados tabú en nuestra sociedad bienpensante, le valió al largometraje la calificación NC-17 de la MPAA. Paralelamente al “Nuevo Hollywood” de Scorsese, Coppola, Bogdanovich y compañía, Waters sí que se atrevió a cuestionar, dejando a un lado el cine porno, qué se podía y qué no se podía mostrar en una película.

El fantasma de la libertad (1974) – Luis Buñuel

27 julio 2009

La ingesta nos esclaviza, la excreción nos libera.
Hutak Rashtomi

Es sorprendente que un acto tan primario (y a menudo repugnante) como la ingestión de alimentos (salivación, masticación, deglución), que pone en movimiento un engranaje biológico tan postrante y agotador de energía vital como es la digestión (asimilación de nutrientes y fábrica de excrementos, esto sí, esto no que nos oxida y nos mata al tiempo que nos mantiene agarrados a la existencia como perros) haya generado en torno a sí tanta sofisticación social, tanto canto a la vida buena, tanto tránsito de bienes de consumo, tanta patología y tanta desesperación. Pero luego, la caca, crisálida maldita, inútil y apestosa (algunos conocen su liviana perfección), materia transformada entrañablemente, alivio diario de nuestra condición dependiente y mortal, fiel metáfora del todo y de las partes, queda relegada al tabú y a las esferas últimas de lo íntimo.

¿No habría que avergonzarse del consumo y compartir civilizadamente las deposiciones de nuestra vergüenza?